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Las pérdidas auditivas neurosensoriales pueden tener lugar en cualquier estadio de la vida y puede deberse a varios motivos:

- Por edad: mejor llamada presbiacusia, es un tipo muy común de pérdida auditiva neurosensorial. Se debe al deterioro gradual de la cóclea y las vías auditivas. Normalmente, la presbiacusia empieza a desarrollarse a partir de los 60 años de edad.

- Exposición continua al ruido: Una exposición excesiva al ruido puede causar pérdidas auditivas tanto que las células ciliadas del oído interno quienes sufren daños que no pueden ser compensados por su capacidad natural de regeneración.

- Trauma acústico: puede ocurrir súbitamente como resultado de una exposición a un sonido pasajero de intensidad alta como fuegos artificiales, o la detonación de un arma de fuego. La onda expansiva de este tipo de eventos afecta a las células ciliadas de la cóclea, provocando una pérdida auditiva aguda que, con frecuencia, está acompañada por mareos y tinnitus.

- De tipo congénito: puede ser conductiva y/o neurosensorial. Se puede deber a circunstancias especiales durante el embarazo o el parto. Entre dos y seis niños de cada mil (aproximadamente) nacen con una pérdida auditiva que requiere tratamiento.

- De tipo hereditario: Las pérdidas auditivas hereditarias se deben a factores genéticos aunque no tienen por que estar presentes en uno de los padres. La pérdida auditiva puede manifestarse en el nacimiento, o se puede producir en cualquier momento durante la infancia o la vida adulta. Las pérdidas auditivas hereditarias pueden formar parte de una enfermedad que afecte otros sentidos o funciones corporales.

- Por infecciones en el embarazo o complicaciones en el parto: Otro factor que puede causar pérdidas auditivas congénitas son las infecciones durante el embarazo. Hasta que se desarrolló la vacuna, la rubéola era una causa común de pérdida auditiva congénita. Otros tipos de agentes contagiosos comunes que causan pérdida auditiva al feto son la toxoplasmosis, citomegalo-virus, herpes simple y la sífilis. También pueden estar asociadas con complicaciones durante el parto como la septicemia, o en conexión con bajo peso al nacer o la falta de oxígeno circunstancial. En casos severos, la común ictericia puede causar pérdida auditiva

- Por infecciones durante las primeras semanas de vida: Los recién nacidos, y sobre todo los bebés prematuros, son propensos a infecciones como por ejemplo la neumonía. Otra infección que con frecuencia resulta en una pérdida auditiva neurosensorial en los bebés recién nacidos, es la meningitis.

- Hipoacusia retrococlear: se origina en los daños sufridos por las vías nerviosas entre la cóclea y la parte del cerebro que se encarga de la audición. En casos raros, los daños pueden deberse a un tumor en el nervio auditivo, que se denomina neurinoma acústico. Este tipo de tumor es benigno y se caracteriza por un crecimiento muy lento.